Supera la ficción · Episodi 35
Crossover Factoría Netflix
Descripció de l’episodi
Ya estamos otra vez haciendo inventos. Esta vez con la ayuda de los amigos de Factoría Netflix, un podcast que deberíais escuchar. Al menos el último episodio, uno que se llama "Crossover Supera la Ficción".
www.superalaficcion.com (http://www.superalaficcion.com)
www.factorianetflix.com (http://www.factorianetflix.com)
Data d’emissió estimada des del primer episodi, el 29 de desembre de 2014, suposant un episodi per setmana.
Data de la fitxa conservada: 11 març 2016 · SoundCloud · ficha original.
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Los milagros existen y hoy estamos delante de una conjura de los dioses que han hecho posible la unión entre dos podcasts, una unión puntual, es como un polvete pero en podcast, pero es una unión al fin y al cabo. Nos encontramos delante de, no sé cómo decirlo, Víctor, de un monstruo de Frankenstein sonoro, delante de una cama redonda de los podcasts, de un crossover entre Super a la ficción y Factory a Netflix.
Entonces tenemos que hacer esto. Ollentes de Super a la ficción los presentamos a los oyentes de Factory a Netflix, oyentes de Factory a Netflix los presentamos a los oyentes de Super a la ficción. Vale, y presentamos también a más gente, ¿no? Ya que estamos. Hombre, claro. Desde Londres, Silvia. Hola, ¿qué tal chicos? Encantada. La que has liado, ¿eh? Ya, ya, me debería haber callado un poco. Bueno, luego vamos a ver más detalles. Y Alberto, el presentador de Factoria Netflix, desde Madrid. Muy buenas a todos. Estás en Madrid, ¿no? Sí, estoy en Madrid, estoy en Madrid.
Un placer estar aquí y, bueno, lo que habéis dicho, ¿eh? Vengo aquí arrastrado por un breve comentario que hizo Silvia en el antiguo capítulo, pero que al final ha sido para bien porque ya digo que, vamos, encantado con lo que ha salido de esto y sobre todo con lo que he visto y voy a comentar ahora. En el último capítulo de, espera, Adrián, en el último capítulo de Factoria Netflix, Silvia comentó, dejó ir, que había visto un documental del que enseguida os daremos más detalles y nos hemos ido liando, nos hemos ido liando y al final pues estamos aquí haciendo este crossover.
Un crossover para la gente que no lo sepa, o sea, que vendría a ser como una fusión. Esto nació de los cómics, ¿no, creo, Alberto? Son Vengadores, ¿no? El mezclar dos sagas populares, varias y demás. Pues Marvel contra Mortal Kombat y cosas así, ese tipo de cosas. Qué guay. Me pido Anacleto, gente secreto. Estamos delante de un hito de la historia del podcasting en castellano, ¿eh? Sí, sí, sí. Además con mogollón de gente que posiblemente nos vayamos a pisar los unos a los otros por el delay del Skype. O sea, que eso también va a añadir un poco de emoción.
Cuanto menos arreglas haya, mejor me lo paso, con lo cual no tengo el más mío problema. Oye, lo que pasa es que la razón por la cual hemos hecho este crossover yo creo que se lo merece. Y es que hoy vamos a hablar de un documental al que hemos hecho muchas referencias, Adrià y yo, en muchos capítulos de Super a la Ficción, porque es uno de los grandes de la historia del documental. Y es The Cove, un documental del año... ¿Alguien ha mirado el año? 2009.
2009, gracias Alberto, que ganó el Oscar y que va sobre las matanzas de delfines en Japón, entre muchas otras cosas. Silvia lo vio el fin de semana pasado, ¿verdad Silvia? No, yo lo había visto ya hace años. Lo que pasa es que cuando Alberto me dijo que tenía que recomendar una película de Netflix, dije, por favor, tiene que ser The Cove, pero vamos, seguro. Yo creo que es el mejor documental que hay ahora mismo en The Cove con diferencia. ¿Dónde he dicho? En The Cove. En The Cove. ¿Cómo va a ser? Aunque bueno, Netflix es un poco una cueva también, ¿no?
O sea, es un poco esto. Bueno, a ver, yo creo que bastantes oyentes de Super la Flicción lo habrán visto, creo. Pero vamos a... No sé si los oyentes de Factoria Netflix lo habrán visto. Bueno, no lo sé. Pero de todas maneras tenemos que hacer un resumen, ¿no? Vamos a explicar de qué va, ¿no? ¿Quién lo hace? ¿Quién se anima? Yo, como he dicho, prefiero daros la batuta a vosotros, porque sois aquí los expertos. De hecho, mi primera pregunta sería, ¿por qué realmente no habéis llegado a comentar este documental en un podcast dedicado solo a documentales con lo bueno que es? Que me ha extrañado.
No, bueno, precisamente porque si tú un día... O sea, el tío es que empieza recañándonos, ¿eh? No, pero lo explico muy fácilmente. Si tú comienzas un podcast de cine, no vas a comentar, yo qué sé, Ciudadano, Kane, Por esa misma razón, comentarás con lo que está ahora de actualidad. No nos hemos ido atrás con Adrià. Siempre hemos ido comentando documentales de ahora. Alguna vez hemos ido atrás, pero muy pocas, ¿no? Yo creo que esa sería la razón. No sabía que teníamos una filosofía detrás del podcast, pero me gusta. La que has improvisado ahora sí en directo.
Nosotros hacemos y luego justificamos lo que hemos hecho y ya está. Perfecto, perfecto. Me encanta. Venga, va, pues Adrià, te he tocado. Sí, venga, va. Bueno, básicamente, a ver. Es que, claro, hay un problema que es que lo vimos hace mucho tiempo y estoy tirando de memoria, cosa que es fatal en mi caso. Pero ayúdame, Víctor. La cuestión es que... The Cove cuenta... The Cove, perdón. Es un documental que nos cuenta las matanzas que ocurren en un parque nacional de Japón. No me acuerdo el nombre, pero un nombre... Taiji o algo así. Taiji. Techi. Es lo que hace mi abuela, Techi. Exacto. Y está hecho,
está dirigido por un ex fotógrafo de National Geographic. Exacto. Y uno de los protagonistas o de los personajes que tienen más peso en la película es el que fue cuidador de Flipper, ¿no? Entrenador de Flipper, sí. El entrenador de Flipper. Era aquella serie que iba de un delfín. Entonces, tengo la sensación de que es un documental hecho desde el remordimiento.
Un poco, ¿no? De arrepentidos, de uno que hacía fotos a estos animales y se da cuenta de que los matan y de otro que había estado cuidando a un animal para el negocio del entretenimiento y que se dio cuenta de lo maltratado que estaba y de cuál era el negocio que había detrás del mercadeo con delfines. Y la grandeza del documental, y una de las cosas que más destacan, es que casi es como un thriller de espías o un thriller de acción. Porque lo que pasa es que a partir de esta lucha que está haciendo este señor ex entrenador de Flipper,
que explica como un día el problema que le explica qué pasa con los delfines, es que estos delfines que están en cautividad tienen un estrés enorme, Un estrés que nosotros no vemos o no captamos porque nos engañan, si no recuerdo mal, explican aquello de la sonrisa, la falsa sonrisa del delfín, que parece que siempre están sonriendo pero no es verdad, el animal a lo mejor está sufriendo un montón.
Él, después de 7 o 8 años de estar entrenando delfines, llega un día en el que se da cuenta de lo mal que lo pasa. Entonces, este señor comienza una lucha en contra de lo que él había comenzado, porque si había tantos delfines en los... ¿cómo se llama esto? Sea Walls y estas cosas, era también porque la gente había estado viendo la serie que él había creado.
Entonces, este señor comienza una batalla para proteger a los delfines entre otros animales de mar. Y una de las problemáticas mayores que él ha detectado que sucede en el mundo en contra de estos mamíferos... No le he cagado, ¿no? No, no, no, vas bien, vas bien. ¿Mamíferos? ¿Son mamíferos? Cetáceos. Cetáceos, ¿no? Bueno, es igual, no vamos a entrar en eso. Son mamíferos. Son mamíferos. Los delfines maman. Son las dos cosas. Son cetáceos y son mamíferos. Vale, muy bien. Entonces, uno de los problemas mayores que ha detectado este señor es que cada año,
creo que más de una vez al año, hay una matanza enorme de estos delfines en una cueva, en The Cove, en una cueva en una pequeña población de Japón. Entonces, es una matanza que todo el mundo sabe que sucede, pero que nunca nadie ha conseguido grabar. Entonces, todo el documental es como un plan de acción de vamos a grabar esta situación para denunciarlo. Entonces, incluso creo que se nombra Ocean's Eleven en el equipo,
Porque, de hecho, el tío que ficha, el chico este entrenador de los delfines, que es este ex fotógrafo del National Geographic, monta un equipo, pues monta al mejor tío que pone cámaras, el mejor tío que es ex militar, que les ayudará no sé qué. Y lo presentan todo como si fuera una película de estas de acción de Ocean's Eleven. Y entonces hacen esta misión de ir hasta allí para conseguir grabar estas matanzas. Y claro, esto te pone, a diferencia de muchos otros documentales que no estamos acostumbrados a que se estructuren de esta manera, ponen al espectador la piel de todo este equipo.
Y entonces es brutal, ¿no? Y es por eso esta sensación que describía Silvia en el podcast de Factoria Netflix. Claro, es un documental del género thriller y a la vez es un documental making of, porque te van contando a la vez cómo se ha hecho, cómo se ha rodado. Por ejemplo, una de las cosas más curiosas es que para poder filmar esta matanza sin ser descubiertos por los pescadores y los guardias que están vigilando, que eso no ocurra para que no haya testigo de su actividad, se infiltran por la noche en la cueva para colocar piedras falsas con cámaras dentro.
Sí, sí. Piedras falsas que las hace esta productora de efectos especiales Light & Magic. Exacto. Claro, entonces es que es brutal, ¿no? Te pones en la piel de la misión. Es que es una misión, no es como una misión. Hay unos submarinistas que se ponen a meter micrófonos acuáticos debajo del mar para poder tener también el sonido de lo que ocurre allí en la mañana siguiente. Y bueno, todo el rato estás con la tensión de si les van a pillar, si no les van a pillar.
Y luego también la ansiedad de no solo de ver si salen con la suya, sino también de decir, bueno, si lo logran voy a poder ver esas imágenes que no se han visto antes. y vamos a poder demostrar que ahí hay una matanza y vamos a tener un argumento poderoso para luchar contra eso. Además el documental, claro, tiene un montón de detalles audiovisuales que te atrapan al momento. Como sabéis, cuando estás viendo las noticias y de repente sale un tío con la voz distorsionada eso te llama la atención de una manera espectacular. Y todo el documental está lleno de imágenes de estas de
en oscuridad, ¿cómo se llama? Sí, como si estuviera invertido, ¿no? En plan, lo negro es blanco y lo blanco como si fuera negativo, ¿no? Exacto, imágenes esas de calor, ¿no? Entonces todo esto, hay un montón de, aquello de, como de cámaras ocultas, de medio persecuciones, ¿no? Entonces todo esto te atrapa al momento. Luego, el personaje, deberíamos saber el nombre, ¿no? O Barry o Harry. Richard O'Barri. Eso, O'Barri, Richard O'Barri, es un personaje, es un señor. Yo recuerdo que hay un momento cuando presentan el personaje que le dicen ¿cuántas veces te han arrestado? Y él pregunta ¿este año? ¿Verdad? Sí, es muy bueno.
Bueno, no sé, ¿qué más? Bueno, yo quería apuntar una cosa y ya os dejo hablar. El acercamiento que hacen al caso, que es como parten de la preocupación del excuidador de Flipper por el mercadeo que hay de delfines para el entretenimiento, ya sean parques acuáticos, sean filmaciones de películas, de series, de lo que sea. Se preocupa por eso, por los cuidados de unos animales que, como todos de hecho, nacen para estar en libertad y el hombre los retiene y los encarcela. Y a partir de ahí surgen, por así decirlo, tramas paralelas como por ejemplo la matanza de De Kov y también ahí
se destapa otro caso que es cómo se utiliza la carne de delfín para venderla como carne de ballena entonces a un precio mucho más alto y es una carne que luego también se cuenta y se cuenta en este documental por primera vez de modo masivo que esta carne tiene altas cantidades de mercurio que es tóxica para el cuerpo humano, cuando se descubre que se está comercializando con esta carne, incluso en comedores infantiles, se destapa una alarma que va más allá del crimen natural de matar animales en un sitio concreto, sino que hay una alarma por la salud pública.
Sí, sin duda. A ver, yo prefiero dar primero paso a Silvia porque la verdad es que como creo que soy el que más reciente tiene el documental, digamos que estoy todavía en ese momento de excitación, de haberlo visto, de estar muy emocionado con él. Entonces hay muchas cosas que quiero comentar, pero prefiero darle paso a ella, que fue un poco la que ha organizado todo esto y que nos cuente pues eso, qué es lo que le ha parecido y ya entro yo con mis impresiones. Perfecto. Vale, yo quiero hacer unos apuntes que también lo tengo reciente me lo revisé hace poco
para poder hablar de él y la verdad es que me ha encantado porque cada vez que lo veo, claro, soy más mayor y me doy cuenta de más cosas pues quiero hacer un... quiero hablar de Rick O'Barrick. ¿Rick? ¿Cómo se llamaba Alberto? Richard O'Barrick O'Barrick. Pero vamos, sí, que le llaman Rick Rick, sí. Vale, lo siento Pues él era el entrenador de Flipper y fue el encargado de capturar siete delfines mulares que es la hembra de Flipper son siete, o sea es un señor de 70 años arrepentido por todo lo que hizo en su juventud de criar delfines de que prácticamente la culpa de esta
industria es suya entonces está intentando salvar los delfines y conoce a un chico joven, y el chico joven que pasa que dice uy aquí hay un documental clarísimo y es el que llama al fotógrafo de National Geographic que se une porque es un loco de estos que se va por todo el mundo a subirse a los edificios y a hacer cosas de riesgo y el chico encantado. Y a partir de ahí empiezan a llamar a todos los a todos, como decías tú, los participantes de Ocean Eleven. A ver, sobre todo eso último que dice Silvia, de que es como
Usance Eleven, para mí me parece uno de los grandes aciertos del documental. O sea, a mí me ha sorprendido por tres razones. Yo recuerdo haber estado grabando Factoria Netflix y de repente o escuchar la recomendación de Silvia y dijo en concreto que para ella era probablemente el mejor documental que había visto. Yo instintivamente pensé en vosotros, porque habíamos tenido ya esta relación durante un tiempo del audio que nos mandasteis, de los artículos que vais poniendo en la web, y yo, bueno, pues aquí yo creo que supera la ficción, tendrá algo que decir al respecto,
porque yo no sabía que realmente pudiera llegar a ser tan bueno el documental. Lo vi y efectivamente me sorprendieron tres cosas principalmente. Yo hace poco precisamente cuando me hice la cuenta de Netflix, como al principio no había muchas películas acabé viendo un documental que era sobre Kilikum, que era una orca que precisamente era un poco denunciando a todo el tema de SeaWorld y demás Blackfish realmente es un documental muy parecido pero que yo creo que está años luz en calidad con respecto a este por esas cosas que quiero comentar la primera es lo que ha comentado Víctor que es el cómo está grabado
tú no te esperas en un documental de este tipo que realmente te lo metan como si fuera una peli de intriga una peli de robo, de misterio, de a ver cómo nos colamos, de que tú estés completamente frenético por saber si les van a coger o no. Yo no sé hasta qué punto hay algunas escenas que igual las han dramatizado en exceso para enganchar, porque hay veces que es como nos van a pillar, nos van a pillar y de repente se vuelven a montar el coche y no ha pasado nada realmente, pero hasta cinco minutos hay intensión.
Y luego me gusta ese doble giro que ha comentado también, Andrea, del tema del mercurio. O sea, cuando parece que lo único que te van a comentar es el tema de la matanza de delfines, de repente te destapan también lo del mercurio. Porque claro, en ese momento, pues yo creo que es como la baza que tienen ellos para realmente llamar la atención, ¿no? Decir, oye, es que no es que estemos intentando salvar solo a los pobres delfines, es que están envenenando también a vuestros hijos, ¿no? Es la forma de que realmente la gente responda.
Y luego, sobre todo, pues lo que más me duele es el ver a una persona que él mismo lo cuenta, ¿no? Que tardó 10 años, vamos, que en apenas 10 años consiguió crear una industria de la nada gracias al transmitir a la gente lo simpáticos que podían ser los delfines y que lleva sin embargo 35 años intentando desmontarla a raíz de todo el dinero que generan y demás. Y para mí esa es la combinación y sobre todo yo también comenté en su momento cuando hablamos de Making a Murderer en Factory Netflix, se me echaron un poco encima
cuando dije que no consideraba que tuviera mucho destacable a nivel cinematográfico. Yo valoro el mérito que tiene la edición de ese documental porque desde luego te engancha, además un documental en forma de serie tiene mucho mérito que te enganche capítulo a capítulo pero a lo que me refería es que todo el material bruto son cámaras de seguridad, son reporteros, entonces realmente no hay nada estético que te llame mucho y sin embargo este documental yo he visto material muy bueno, hay planos de debajo del agua, planos de por la noche como comenta también Víctor que es que destacan y perfectamente podrían estar en cualquier película
y ahí es donde ya digo que a mí me terminó de ganar ya The Cove y la verdad es que me sorprendió no haber oído hablar antes del documental, probablemente lo hice pero no sé, me ha sorprendido en todos esos niveles me parece que el ritmo es perfecto que está montado en una trama como si fuera de película y que estéticamente además también cumple salvo en esos pequeños casos y es lo que me ha parecido Estoy convencido, Alberto, que realmente en la edición hay trampa, por así decirlo alargando planos Pero yo estoy a favor, ¿eh? Sí, sí, yo también Sí, sí, claro, por supuesto
Porque eso es lo que hablábamos muchas veces en Supera la ficción del paso adelante que ha dado el género documental es entender que no únicamente están contando casos reales, sino que están haciendo una película. Entonces, no descuidar esa parte independientemente de que hagas ficción o hagas realidad. Y en este caso, las trampas, por llamarlas de algún modo, las trampas que se pueden hacer en edición o dar más sensación de tensión a una situación que a lo mejor en realidad no tuvo tanta, no es algo que esté manipulando la realidad, sino que está acentuando la parte más de entretenimiento de ese producto.
¿Y sabéis por qué a mí me gusta acentuar también el valor de este documental sobre otros? Porque este documental, por todas estas cosas que estamos explicando hoy, es de esos documentales que hacen que la gente se acerque al mundo del documental. Son esos documentales que atrapan a la gente de documental, que alguien comienza a ver The Cove y luego descubre otro, y luego otro, y luego otro, y luego otro. Por eso creo que a los que nos gustan los documentales agradecemos, aunque sean un poco comerciales, por decirlo así, agradecemos este tipo de documental porque viene más gente a nuestro sector.
por cierto, esto que decías de Making a Murderer esto ha sido un poco off topic, ya que lo has comentado yo estaba a favor de José Luis, que lo sepas yo creo que la edición es pues a lo mejor el 50% del valor de una película y por lo tanto el trabajo que hacen en Making a Murderer ya te entiendo, lo que quieres decir que es que no hay buenos planos, como si dijéramos pero coño, es que la edición es muy muy importante y es una obra maestra la edición de Making a Murderer os estáis yendo, os estáis yendo si yo soy
editor cinematográfico, precisamente es lo que estudiado y por lo tanto es lo que más me gusta y es lo primero que valoro simplemente pues yo lo hablaba en su momento con silvia que estaba a punto de meterse en factoría netflix y yo le dije y no iba a llegar no le daba tiempo a ver making a marder porque era bastante largo y le dije no te preocupes porque realmente pues eso tú entras en factoría netflix por los estudios que tienes y porque vas a poder comentar muchas cosas a nivel técnico y salvo la edición que es maravillosa no
vas a poder ponerte a comentar los planos porque es un plano de una sala de interrogatorio ese tipo de cosas, es lo que yo quería comentar pero vamos, yo me he chupado Making a Murder de principio a fin enganchadísimo y me parece una maravilla aunque haya esos planos de dron por encima de los coches aparcados que también no están mal pero es igual, tenemos una de cofre pero bueno ¿por dónde íbamos? bueno, había comentado Silvia, yo no sé si Silvia tenía alguna cosa más así a mí me interesa un poco, como lo que he dicho me gusta saber qué es lo que a ella
le llamó tanto el documental, si el tema de lo que hemos comentado de la trama, si el tema del factor protesta o más el tema de estética, no sé si es que fue eso lo que le llamó o con qué parte se queda ella a ver, yo es que aquí tengo un problema porque mi profesión frustrada es biología marina entonces claro me tiran ese aspecto que sí que cinematográficamente es no voy a decir bonito es sorprendente, es único podríamos decir único entonces sí que llamó la atención así a primera vista pero lo que me llamó la atención a mí fue los hechos
que critican, porque no creo que ya sea solo el hecho de matar delfines es el hecho de Japón de que Japón se prostituye por ir en contra de Occidente, no sé si lo tendréis si os acordaréis de esta trama Sí, sí, sí y además, bueno, di Víctor No, iba a decir que es Uno de los argumentos que utilizan es, primero el argumento cultural, que luego si quieres ya hablaremos, es aquello típico que aquí conocemos también, que es nuestra tradición, ya sabemos de qué estamos hablando. Y luego ellos lo que hacen es creen que renunciar a matar ballenas sería perder una batalla contra Occidente.
No sé qué personaje lo explica porque a mí me sorprendió, me descolocó este argumento y es, coño, hostia, tal vez, puede ser. Sí, además, sobre todo lo que dice Silvia es eso, es más que nada el sentir que no están doblegando su mano ante Estados Unidos. Es en plan de no nos vais a decir siempre lo que tenemos que hacer. Y yo una cosa que se me olvidó comentar antes, que no quiero dejarla de lado, a raíz de lo que decía Víctor, que este es un documental que agradece por el tema de que acerca más gente.
Y es importante, todas esas cosas hay que cuidarlas, hay que cuidar que un documental sea atractivo, que sea interesante, que tenga buen ritmo, porque no hay que olvidar que en el 90% de los casos el objetivo número uno de un documental es conseguir llegar al mayor número de gente posible, porque si no nadie se va a enterar, por ejemplo, de lo que pretenden reclamar o pedir o sobre lo que quieren protestar.
O sea, si este documental no fuera tan bueno y fuera aburrido, no lo vería tanta gente y por lo tanto no todos estaríamos al tanto de esta matanza de delfines que está teniendo lugar. Y por eso precisamente creo que hay que cuidarlo, porque lo que no puede ser es lo típico, cuando te dan clase, si realmente estás intentando que tus alumnos estén atentos a ella, pues trata de transmitirle esa información de la forma más amena posible.
y hay que adaptarse a los tiempos y como bien dices, pues eso, hay que orientarlo como si estuviera haciendo una película que al final es lo que todo el mundo consume. Y yo creo que también por eso el mérito de Making a Murderer, el plantearlo en forma de serie, de cliffhangers y demás. El argumento este cultural, perdón, es que le estaba dando vueltas. Y esto que decíamos de, a mí sorprende un montón, no queremos dejar matar ballenas porque parecería que estamos perdiendo una batalla contra Occidente.
Pero es que si os fijáis, aquí en España pasa lo mismo con los toros. Mucha gente, yo creo que defiende los toros solo porque creen que la gente que está en contra de los toros creen que están atacando a España. Y no, no, perdón, nadie está atacando a España. Aquí lo que estamos atacando es que ustedes dejen de matar a estos pobres animalicos. Sí, me entiendes. Sí, sí, sí.
Hay otro momento también en el documental, aunque este no recuerdo el dato tan bien, no sé si vosotros lo recordaréis, pero hay un momento que dice como que si la cosa sigue así en Japón, que en 40 años se quedarían sin lo que es la industria de la pesca, o sea que directamente se quedarían sin pescado.
Entonces, yo aquí ya no sé si se referían en lo que es la zona de Japón o se referían directamente a todo el mundo. En plan que en todo el mundo se iba a acabar lo que es la capacidad de pescar de forma como para abastecer a toda la población, vamos. Pero que es algo también muy serio.
Muy serio. Es que además estamos destacando, porque evidentemente es el tema del documental, estamos destacando lo de la matanza de delfines, pero es que lo que estamos haciendo todos en global con el mar en general es alucinante, porque por ejemplo con el atún, el atún lo estamos exterminando completamente, yo no tengo datos, no tengo ni idea, a lo mejor Silvia que era aspirante a bióloga marina tiene más datos, pero siempre que oigo cosas de estas es que nos estamos cargando el mar.
Sí, nos lo estamos cargando y con la pesca de arrastre no solo los mamíferos o los peces, o que vas a pescar con la red y te llevas 53 delfines y 72 tiburones que encuentras por el camino. Con la pesca de arrastre nos estamos cargando el fondo marino, los corales y todo. Y con eso estamos consiguiendo que ahí no pueda haber más vida hasta dentro de muchos años.
Y hay un momento en el documental, no sé si os acordaréis, que los activistas les hablan con los pescadores y les dicen, os damos el mismo dinero e incluso más si paráis, si no sacáis los barcos de la cala y no matáis delfines. Y la respuesta de los pescadores es no, si no es por matar, no es por el dinero, es por acabar con la plaga, porque el gobierno les ha dicho que los delfines están comiendo sus peces.
Sí, eso es muy fuerte. Yo además, otra escena que a mí me dejó completamente tocado es cuando el entrenador cuenta que precisamente le cambió el chip, dijo basta, cuando uno de los delfines que utilizaban para hacer de flipper, porque eran varios los que interpretaban el mismo papel, directamente se suicidó en sus manos.
Y ahí es cuando te explica que los delfines, a diferencia de los seres humanos, no respiran de forma involuntaria, sino que tienen que hacer ese esfuerzo de respirar. Por lo tanto, si ellos deciden, pueden dejar de respirar y fue exactamente lo que hizo, ¿no? Como que se subía sus brazos, le miró y automáticamente dejó de respirar y ahí se murió como diciendo basta hasta que he llegado por el tema de cómo los tenían fatigados, vamos, todo el rato ya digo, sobre explotados y no sé, la verdad, un momento de esos durísimos.
Y aún así también me gusta el toque que tiene el documental, que podría haber sido un documental muy agresivo, muy violento y realmente no se ve tanta violencia. Solo ese final te mantiene todo el rato en vilo, te está hablando todo el rato de esa carnicería que hay con los delfines, pero realmente no te la enseña hasta el final. Yo creo que podría haber sido un documental muchísimo más gráfico y creo que hace bien no siéndolo. No sé si opináis lo mismo en eso.
Exactamente lo mismo. Hay una imagen, la tengo grabada, pero de verdad, no se mira nunca. Yo creo que es una de las imágenes más increíbles, uno de los planos más increíbles que he visto nunca en un documental, que es aquella agua, una imagen subacuática del agua como se va tiñendo de rojo. Me parece increíble. Y a colación con lo que estabas diciendo, que no ves nada, sencillamente ves que el agua se tiñe de rojo. Es increíble. Además dejan el sonido que graban con aquellos micros especiales. No hay ni música ni nada.
Esa escena, yo tengo un poco la sensación, bueno, aquí los cinéfilos son aquí Alberto y Silvia, pero creo que es un poco el equivalente a la escena de Apocalypse Now, ¿no? Un poco del incendio, del final. Es un poco esto, ¿no? Es un plano y una imagen que te queda en la retina porque es impactante y hecha... Bueno, es muy muy dura, pero hecha con un gusto estético a la vez, ¿no? Es curioso.
Y de hecho a raíz de lo que dice Víctor, del tema de que realmente no te están enseñando algo, pero te lo imaginas solo por esa sangre que está tiñendo el agua, pues me recuerda algo que mi hijo siempre, mi padre, sobre todo en la película El Doctor Zivago, hay un momento en el que él está mirando atrás de un balcón una matanza que está teniendo lugar en la calle y en ningún momento te la enseñan, simplemente te la enseñan a través de los ojos y la expresión de horror que tiene él.
Y entonces muchas veces, lo que no hay que subestimar nunca es la imaginación humana. Es mucho peor lo que un espectador se pueda llegar a imaginar que está pasando en una escena que lo que tú le puedas llegar a enseñar. Con lo cual hay veces que es bueno jugar con eso, en plan no llegar a enseñarlo de forma tan explícita y que sea el espectador el que diga, madre mía, lo que se está armando aquí. Yo creo que por eso es ese impacto el que se consigue.
Aunque, y ya lo digo para avisar a los oyentes que no hayan visto The Cove, yo soy una persona bastante sensible con el tema de los animales, me pongo muy nervioso y no sé cómo explicarlo, se me hace el corazón un puño. Y hay algunas imágenes de los delfines escapando, bueno, que son bastante dolorosas, al menos a mí me afectaron muchísimo. Lo digo para avisar que el oyente que no haya visto no se piense que no se ve absolutamente nada. Se ven cosas que hacen daño si te importan los animales.
Hay otro elemento que se trata en The Cove, que es una reflexión general, lo apuntábamos antes, sobre la sociedad japonesa. Y ese punto, que no es exclusivo de los japoneses, pero ese punto hipócrita que hay en Japón. Ocurre con muchas cosas, muy patentemente con el sexo, por ejemplo. Es un tema como muy tabú, pero luego hay una industria paralela y escondida que es como más retorcida que cualquier otro sitio, con menos problemas para hablar del tema.
Y también ocurre en este caso con los delfines y con esta población en concreto donde se produce esta matanza que han convertido el pueblo en una especie de parque temático alegre y con mucho jolgorio alrededor de este animal. Incluso, si no me equivoco, si no lo recuerdo mal, en la entrada del pueblo hay una especie de cartel gigante. No, no, es que está lleno de cosas, de referencias a delfines, a ballenas, etc. Y creo que uno de los protagonistas lo dice al inicio, es que si tú no sabes nada, tú llegas aquí y crees que es un pueblo que adora a los delfines.
Claro, es como este es el paraíso. Porque hay delfines, barcos con formas de delfines, etc. Y no, no, bueno, no sé, lo hacen supongo para encubrir. Pero luego, ahora estabas criticando a los japoneses, que tú eres mucho de criticar a los japoneses, Adrián. y yo recuerdo pensar mientras veía The Cove, pensar coño, pues es que nosotros hacemos igual si es que aquí los únicos que se salvan son los veganos y los vegetarianos los otros evidentemente, y yo al menos en mi caso intento hacerlo, pero supone un esfuerzo enorme, pues intentas buscar carnes de vacas que hayan vivido en libertad, que las hayan tratado bien, etcétera
y aquí de paso recomiendo otro documental que ha salido alguna vez en Superar a la ficción que se llama Food Inc que te explica cómo son las industrias cárnicas y alimentarias de este mundo y es que te pones las manos en la cabeza de cómo tratamos a los animales que los animales solo son para nosotros meros trozos de carne entonces, bueno sí, estamos aquí criticando lo que hacen pero lo mismo que están haciendo esos señores allí seguramente no con esa crueldad pero se hace a 20 kilómetros de nuestras casas con los animales que hay en nuestro país
perdona, no te estaba escuchando porque me estaba tomando una tostadita con fuero yo creo que incluso con la misma maldad lo que pasa es que claro, aquí está la eterna pregunta ¿el ser humano trata así a los animales porque no es consciente de lo que está pasando? ¿o cuando es consciente le da igual? no, yo creo porque es un un tema nuestro de nuestra civilización que aún no hemos avanzado
O sea, esto pasará como el racismo, como fumar o como no llevar el cinturón. De aquí 100 años esto no puede pasar. Tal y como tratamos los animales ahora, esto no pasará. Estoy segurísimo de esto. Y esto es una cosa pendiente que tenemos la humanidad, que es que aún no hemos cambiado el chip y no hemos visto que esto no puede ser. No puede ser que tratemos así a los animales. No puede ser.
Sí, opino igual. Hay una secuencia en la que van los buceadores de acné a la bahía a ver a los delfines y se echan a llorar cuando ven que uno sale un par de veces a coger aire y deja un rastro de sangre y no vuelve a salir. Y mientras ellos lloran, los japoneses empiezan a reírse. Y claro, yo soy un de muchísimo rollo, ¿cómo pueden reírse de que un animal esté muriendo? Pero luego lo que dijiste tú, Víctor, sobre las corridas de toro, que la gente aquí, vamos a tres calles de nuestras casas, va a ver eso y paga y disfruta.
Bueno, aquí, gracias a Dios, en Cataluña tenemos la suerte que está prohibido, pero sí, sí. Bueno, y en Londres supongo que tampoco tenéis mucho de eso, ¿no? Nada, afortunadamente. Alberto, ¿cómo lo tenemos este tema en Madrid? Yo sinceramente eso lo evito siempre, con lo cual todo lo que tenga que ver. Además me fastidia mucho porque es la típica referencia a España, ¿verdad? Es con lo poquito de lo que nos conocen. Pero bueno, una cosa que ha dicho Silvia, que no le hemos comentado todavía, es la impresionante agresividad con la que responden todos los pescadores de la zona
cada vez que ven llegar a esta gente con las cámaras. Y de hecho su medida de prevención que tienen es instantáneamente ponerse a grabar ellos también. Están permanentemente con la cámara y como todo el rato tentándoles a ver si a alguien se le escapa un guantazo o algo así para tener una excusa para poder echarles de ahí. O que cada vez que él llegue al hotel, Rick, insistivamente está un policía preguntándole por qué está aquí, con quién ha venido, si tiene alguna relación con esta gente que ha venido con cámaras y demás.
O sea, es impresionante el seguimiento que tienen sobre estos con tal de no destapar ese caso que ya digo, que todo el mundo sabe que está pasando algo pero miran para el otro lado. Pero es que eso es un factor añadido. Ellos no son conscientes de que esté pasando algo. A ellos el gobierno de Japón les ha dicho que les están quitando los peces. Entonces dirán, jolín, pues matar 23.000 desfines a mí no me cuesta nada. Son pescadores. El problema es Japón. Es el factor añadido. Eso ahí además es lo de lo que comen. Ellos comen de eso. Entonces lo defienden con uñas y dientes.
Y ahora que dices lo de comer, otro detalle escalofriante es lo de que se llegaba a servir comida de delfín en los propios acuarios de delfines. O sea, la gente mientras ve el espectáculo de delfines se los están comiendo. O sea, que digo yo que, bueno, sí, vale, en teoría no deja de ser comida, pero es un poco, joder, macabro, ¿no? El estar viendo a un animal, disfrutando con él, sacándole fotos y resulta que te lo estás comiendo al mismo tiempo. O sea, no sé, impresionante. Pero eso es que pasa en todas partes. Tú estás en el zoo y luego te tomas el bocadillo
de jamón tranquilamente y ahí no ha pasado nada. Sí, pero a la vez ya no lo sé yo, Silvia. en el mismo tiempo puedes esperar un poquito de todas formas tú te sientes mal si te lo comes al mismo tiempo que ves el espectáculo a mí me da mucha pena porque esto lo que te demuestra una y otra vez es que lugares como los zoos, los acuarios y demás no deberían existir pero claro, luego te pones en la piel de un niño cuando tú eras niño y de que otra forma tienes tú la oportunidad de conocer ese tipo de animales
no me parece una razón suficiente ni a mí tampoco y no lo estoy defendiendo pero que da pena, porque es que el otro día por ejemplo me fui yo de escapa de fin de semana y pues lo típico que empiezas ya por la montaña a ver vacas, y es que lo dije en voz alta dije, ¿cuánta gente conozco yo que no ha visto una vaca en su vida? o sea, pero una vaca, no te estoy hablando de un delfín te estoy diciendo que tengo compañeros en clase que no han visto una vaca porque han vivido toda la vida en la ciudad, no se han movido
y bueno, pues para eso están las granjas de escuelas entonces, yo no estoy justificando esto pero que es cierto que no lo sé, bueno, ahora tenemos vídeos, tenemos películas la gente los puede conocer así, pero no es lo mismo Y a ver, que también se puede viajar un poquito, que va bien. Sí, sí, sin duda. Lo que pasa es que no está al alcance de todos tampoco. No, bueno, para ver vacas yo creo que sí. Bueno, para ver vacas sí, eso te lo digo yo. Eso te lo digo yo, pero bueno.
Luego ya también otra de las escenas que más me llamó, no sé cómo trabajáis vosotros con el tema de spoilers y demás, al fin y al cabo es un documental. Pero vamos, simplemente no voy a comentar mucho. Recordaros el tema de cuando él ya se cuelga un monitor encima y empieza un poco a enseñar lo que ha grabado, ¿no? Es otra imagen icónica que a mí se me queda de impotencia. De él decir, mira, es que te lo pongo delante de la cara y aún así esto no cambia. A mí lo que me sorprende es que nadie sabe nada.
O sea, ese señor se planta en medio de la calle más transcurrida de Japón y de repente nadie come delfín. Nadie come delfín. Sí, no sé. Otra pregunta que tengo para vosotros, que estáis todo el día trabajando con documentales. Yo lo conté en su momento con Making a Murderer, pero que me tocó una semana bastante dura porque vi Making a Murderer, vi Spotlight, vi La Gran Apuesta. Alberto, baja comisión con Making a Mar del... No, no, pero... Yo también estoy muy a favor de Making a Mar del... Pero el... Bueno, Silvia, claro, es que tú no la has visto.
No la he visto, no la he visto. No me la paro de sacar. Y apártate de cualquier objeto de cristal que tengas cerca cuando lo veas, porque lo vas a romper. Te lo digo yo, de la frustración, ¿eh? Pero yo no sé cómo hacéis vosotros, que casi en exclusiva os dedicáis a ver documentales, cómo hacéis para dormir. Porque a mí este tipo de películas y documentales lo único que me hacen es perder la fe en la humanidad. De verdad. Es una angustia constante. Entonces llega un momento que dices, basta. Me apetece ver Love Actually o algo así. Por favor.
Todo el mundo sabe lo de tú con las comedias románticas. A mí me ocurre exactamente lo contrario. Lo que no me deja dormir es ver Love Actually. Me da como un ataque. Oye, tenemos una sorpresa, ¿no, Adrià? Sí, sí. Tenemos una sorpresa que la estábamos guardando así como para el final y es que normalmente esto no lo hacemos porque nos da pereza pero hoy como había invitados y nos va a oír gente de otro podcast y tal, nos da como vergüencica no dar una impresión más profesional, así que lo que hemos hecho es contactar con el equipo de filmación de The Cove Sí
Sí, sí, sí, sí. Y muy amablemente, una chica responsable de comunicación de la película nos ha respondido sonoramente esta pregunta. Hola, Supera la Ficción y Factoría Netflix. Mi nombre es Candace Crespi, directora de campaña de Sociedad de Preservación de los Océanos. Somos el equipo cinematográfico detrás de The Cove,
el documental que denuncia las matanzas de delfines que ocurren cada año en Japón. Yo estoy aquí para daros una actualización de la situación. Los seis meses de esta temporada de caza terminaron el 29 de febrero. La última temporada y la temporada anterior a esta terminaron un poco antes, pero las últimas semanas de febrero los cazadores no lograron sacar ningún delfín. El número total de delfines acribillados para ser usados como carne comestible este año ha bajado a 652, lo que significó una reducción de un 62% desde el año 2004.
La última temporada, 752 delfines fueron asesinados y creemos que este declive es debido a las dudas generadas por el mercurio presente en la carne de delfín que expusimos en nuestra película y posiblemente también debido al mal tiempo y a la mala suerte de los cazadores. Por favor, sigue nuestro proyecto en nuestras redes sociales y en nuestra página web dolphinproject.net. Bueno, pues agradecemos mucho al equipo de la película que nos haya hecho este corte de voz. Candace se llama esta chica. Candace. Candace. Candace Crespi. Candace Crespi. Bueno, ¿qué os parece? Bueno, las cosas han mejorado, ¿no?
Pero bueno, lo bueno de estas películas es que son películas que son como llamadas, además de todo lo otro que hemos dicho, son llamadas a la acción, call to action, que dicen los ingleses, porque no acaba aquí. Te hemos mostrado el error, perdón, te hemos mostrado el problema y a partir de aquí te damos un conjunto de herramientas para poder luchar contra él si te importa. Entonces, a través de la película han hecho grande a una fundación que el equipo de la película ha sido trabajando y me estoy haciendo un lío pero enorme. Bienvenido a mi mundo. ves Silvia
si aquí también son unos matados ellos no te preocupes es que empiezas a hablar pero esto no lo voy a cortar bueno total que me habéis entendido que el equipo de la película gracias a esta fundación sigue trabajando por la ayuda de los delfines lo mismo ocurrió un poco con una verdad incómoda la película esa famosa de Al Gore bueno hay muchas hay muchas pero que hay una señal inequívoca que es cuando al final de la película, antes de los títulos de crédito, incluso después te ponen una página web donde dicen, únete a la causa ayúdanos a luchar contra esto haznos donativos
o yo que sé, lo que sea y en este caso, bueno, pues también aquí la chica que nos ha del equipo de la película que nos ha hecho esta actualización de la situación nos recomienda o nos sugiere que nos unamos también al proyecto visitando en redes sociales y en la página web dolphinproject.net, que es la fundación a la que se refería Víctor, creo. A mí hay una cosa que me encanta. Yo, a raíz de... Sí, sí, que en Japón este documental es gratuito. No tienes que pagar por él para concienciar al público. Así que me parece genial. Y creo que, no sé si fueron ellos
o otra asociación, repartieron DVDs gratis en toda la población esta de Taiji. 3.000 o 4.000 DVDs. Bueno, chicos, ¿qué vais a cenar esta noche? Pues desde luego del fin no. No, a ver, yo lo último que sí que quiero decir a raíz de lo que comentabais de lo que considera el documental, me abruma también, igual que os he dicho antes que me hace perder la fe en la humanidad ver este tipo de cosas, también me deja abrumado la sensación de, bueno, y a qué cáusame uno, porque veo el documental de The Cove y es, bueno, pues apoyaré a los
delfines, pero veo el del calentamiento global y digo, bueno, es que nos estamos cargando también la tierra entonces, hay también que saber con qué causa te quedas y a qué causa vas a apoyar, porque realmente tampoco te puedes pensar que vas a poder apoyar a todas al mismo tiempo, porque al fin y al cabo tu tiempo es limitado, pero evidentemente sí, no hay que menospreciar una causa por otra solo porque creas que es de menor importancia Pero yo creo, Alberto, que puedes apoyar todas, no hay por qué elegir, no tienes que ser activista, ir a la cara de Tai y con pancartas
con dejar de ir a los acuarios yo creo que ya con eso por supuesto, exacto hay diferentes niveles de apoyo a una causa solo digo que el problema es eso yo tengo este tipo de películas y documentales tengo que racionármelas con otras como ya he dicho, de una carga más ligera porque si no es que realmente me entristece y tampoco me apetece estar todo el día pues ya digo, cabreo con la humanidad, porque motivos hay de sobra, pero desde luego como he dicho, yo creo que el documental me quedo con casi de la forma perfecta de hacerlo llegar
mira que yo lo he visto tarde, pero no se podía haber planteado de forma mejor para que llegara a la mayor cantidad de gente posible y de la forma más amena que se ha conseguido Yo le hago un llamamiento al mundo a que vea este tipo de documentales y sufra y elija si una cosa o la otra, no como Alberto que diga no lo tengo que racionar, no, tenemos que ser conscientes de lo que está pasando. Y una vez seas consciente, eliges un camino o el otro. Hoy nos escucharán 9.000 personas de Factoria Netflix y los 20 que escuchan súper la ficción. 9.020 personas
ya saben que tenemos que ayudar a los delfines. Yo no me quiero despedir, Víctor, sin decir que me declaro fan acérrimo del podcast de No es Asunto Vuesto. Me tienes súper enganchado y a ver si sigues contando cosillas. Pero vamos, desde la música hasta cómo te lo montas, impresionante, recomendado a cualquiera que... Aquí lo habrás hecho spam ya muchas veces pero mejor si viene de otra persona Pues mira, ya te es el primero Y con mucho mérito Adrián, ¿estás ahí? Sí, sí, estoy ahí Estaba pensando que para que no nos quede así como de bajona al final del episodio
¿Cómo de bajona? ¿Ha recomendado mi otro podcast? Por eso, por eso No, que podríamos terminar con un efecto de pedo o algo, ¿sabes? ¿Sabes? Como así, ahí está. ¿Sabes? Que no te quedes solo con la matanza y tal, sino que hay un puntito... Algo de humor. Sí, un pedo, ¿no? Eso siempre te anima a la tarde. ¿Sabéis que el primer chiste de la historia que se ha encontrado escrito, que yo creo que es en el Mesopotamia, dos mil millones de antes de Cristo, era sobre pedos? Esto es de verdad, ¿eh? Lo juro. Oye, y aún funciona, ¿eh?
Pues, y fíjate a mí que no me hacen gracia, no sé por qué, son de los típicos chistes que... Bueno, yo no sé ni por qué estoy diciendo esto, pero lo voy a decir. Quizá no me hacen gracia porque, os lo creáis o no, no sé tirarme pedos. Y no lo sé hacer, ¿vale? Y ya está. O sea, es algo que tengo que compartir con el mundo. Entonces, quizá el tema de que otra gente pueda reírse de ello y hacerlo libremente, pues a mí me molesta. Yo no quería terminar triste, pero la verdad es que nos acaba de contar un drama humano personal.
No, pero, un momento, un momento. Es lo típico que dice alguien que le gustan las comedias románticas, que no te tiras pedos. Esto siempre es así. A ver, si reconozco que me gustan las comedias románticas, pero digo esto es que las dos cosas son verdad yo creo que precisamente el haber reconocido que me gusta las comedias románticas me da credibilidad no pongáis en duda mis palabras venga chicos un abrazo muchísimas gracias por invitarnos y bueno y por supuesto gracias a Silvia porque ha sido realmente la chispa que origina todo eso la alianta un abrazo un beso hasta luego chicos ¡Suscríbete al canal!